Viajar a Myanmar

Rudyard Kipling escribió: “Esto es Birmania. Un lugar como ningún otro conocido” y acertó de pleno porque más de un siglo después, Myanmar sigue siendo un mundo aparte.

Lo más fascinante del viaje a Myanmar es disfrutar de un rincón de Asia que en ciertos aspectos ha cambiado poco desde la época colonial británica. Además es un país lleno de lugares increíbles y a veces, incluso surrealistas. Viajar por este país es como retroceder en el tiempo; por ejemplo, no hay cajeros automáticos y la gente aún usa caballos y carros para desplazarse. Lo mejor es olvidar el móvil –no funcionan– e Internet –hay conexiones, pero lentísimas– y descubrir su cultura. Quien llegue con la mente abierta se irá con el corazón lleno.

Antes de coger el avión a Myanmar

Myanmar – anteriormente Birmania-,  es uno de los 49 países que componen el continente asiático. Está situado en la zona noroeste de la subregión del Sudeste Asiático y limitado, a su vez, al norte y este por China, al sureste con el río Mekong y Tailandia, al suroeste con el mar de Andamán y el golfo de Bengala y al noroeste con Bangladés y la India. Naypyidó es la capital de este país que cuenta con casi 53 millones de habitantes.

El idioma oficial de Myanmar es el birmano o myanmasa y la moneda que usan los birmanos o myanmas para pagar es el Kyat (MMK), cuya conversión en euros es de 0.0006 €.

Cuándo viajar a Myanmar

La mejor época para viajar a Myanmar es entre los meses de noviembre y marzo, cuando se produce la transición de la estación fresca a la calurosa. En estos meses no hace ni la calor de los meses de verano ni tampoco llueve.

Qué ver en Myanmar

Pagoda Shwedagon: el principal lugar de culto para los budistas birmanos. Un complejo religioso cuya principal atracción turística es una estupa de 100 metros de altura bañada en oro.

Golden Rock: realmente su nombre es Pagoda Kyaiktiyo pero se la conoce como la Golden Rock. Podríamos decir que este recinto es el segundo lugar más sagrado para los budistas de Myanmar. Es realmente llamativo ver como en la cima de la montaña y  desafiando la gravedad se encuentra la gran roca dorada.

Lay Jyan Sekkya: un Buda que se alza a 130 metros del suelo. Esta imponente estatua es la segunda más grande del mundo. Junto a él, otro gigantesto Buda de 101 metros se encuentra recostado sobre el suelo.

Bagan: disfruta de sus excelentes atardeceres desde lo alto de uno de sus más de 2000 templos y observa como en el cielo comienzan a aparecer globos aerostáticos entre las brumas.

Ngapali: un paraíso situado en la costa oeste del país. Playas de ensueño rodeada de palmeras donde descansar y desconectar totalmente del mundo.